Por Alicia Prieto para La Nación.  

Los censos de población se realizan en los años terminados en 0 por recomendación de Naciones Unidas que promueve el relevamiento coordinado de los censos a nivel mundial. La simultaneidad de la recolección de datos permite la comparación fehaciente. Las oficinas estadísticas se refieren a los operativos censales de este año como la ronda 2020.

La información censal es necesaria para formular y aplicar políticas orientadas al desarrollo social y económico de la población en un ambiente sano. Además, en Argentina, a partir de los datos censales por jurisdicción, se establece la cantidad de representantes parlamentarios y se define al porcentaje de la coparticipación federal.

Parece que el censo 2020, no escapará a las postergaciones como las ocurridas en 1990 y 2000, ambos censos pospuestos para el año siguiente por razones presupuestarias. Esta vez el COVID-19 será el responsable de la postergación, no sólo en Argentina sino en muchos otros países del mundo. Por ejemplo, Brasil y Estados Unidos ya lo suspendieron, mientras que México lo realizó entre el 2 y el 27 de marzo en plena pandemia. El argumento para sostenerlo fue la pérdida de la calidad de la información si el censo se interrumpía, y el perjuicio económico a los 151.000 encuestadores que ya estaban contratados por el mes entero.

Retrasar el censo puede ser una oportunidad para adecuarlo y recabar información ad hoc sobre la pandemia e incorporar algunas recomendaciones de los organismos internacionales que no están contempladas en la cédula censal actual.

La Organización de Naciones Unidas y la CEPAL en el documento: Los censos de la ronda 2020: desafíos ante la agenda 2030, recomiendan establecer, a través de los censos, líneas de base que servirían para medir los indicadores de avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos en 2015. Estos objetivos son parte de la agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Es conocido el hecho de que estos organismos internacionales advierten sobre medidas necesarias a las que los políticos llegan tarde. Hoy se critica la falta de agua en la Villa 31, sabemos que allí no se pueden lavar las manos. Pero ¿sabemos si en otras zonas de la Argentina pasa lo mismo? Naciones Unidas y la CEPAL en sus recomendaciones sobre indicadores que se podrían inferir del censo sugirieron incluir algunas preguntas en la ronda 2020. Por ejemplo: proporción de población que cuenta con instalación para lavarse las manos con agua y jabón; investigadores a tiempo completo por millón de habitantes y densidad y distribución de los trabajadores de la salud. Preguntas que llaman la atención por su oportuna anticipación a la pandemia. De acuerdo con la cédula censal que se presentó en la prueba piloto del censo para el 2020, la primera cuestión enunciada se puede inferir de las preguntas del censo y las otras dos no.

Existen otros indicadores que no se tienen en cuenta en el censo 2020 y podrían ayudar a mejorar el mapa sanitario de la Argentina. No sabemos la proporción de residuos sólidos urbanos que producen las viviendas particulares, comercios y empresas que son recolectados con descarga final adecuada. No es posible saber la cantidad total de residuos que produce una ciudad porque existe una gran cantidad de viviendas que no cuentan con el servicio de recolección de residuos. Por lo tanto, no hay datos sobre la cantidad de basura total que se genera, ni la cantidad de población que vive en zonas de baja calidad ambiental, porque allí donde la basura se acumula el entorno de la vivienda se torna insalubre.

Tampoco tendremos datos sobre el trabajo infantil, las preguntas sobre la situación laboral de la población están dirigidas sólo a personas mayores de 14 años.

La novedad en la ronda 2020, es la incorporación de nuevas categorías que muestren diversidad de géneros.  Argentina, Australia y Reino Unido son algunos de los países que incorporarán este dato. Las preguntas indagan sobre el sexo al nacer y a continuación cuál es la identidad de género de la persona. Apunta a registrar el autopercibimiento.

La incertidumbre sobre el fin de la pandemia dificulta reprogramar el censo, lo importante será obtener de un operativo estadístico de tanta envergadura los mejores resultados. El censo deberá ser la foto de la situación social de la Argentina en la que podamos identificar con mayor acierto aquellos grupos que, por sus niveles de vulnerabilidad, deberán estar en el centro de las políticas de desarrollo sostenible.

 

Publicado el 15 de junio de 2020.